Vienna, la capital de Austria, es un modelo para resolver la crisis de la vivienda durante un siglo. Al margen de la creciente crisis de vivienda que golpea Europa, Viena garantiza desde hace un siglo el derecho a un techo digno, hasta el punto de que el 60 % de sus dos millones de habitantes viven en la actualidad en propiedades subvencionadas por el sector público. El modelo de la vivienda pública y subvencionada de Viena tiene sus raíces en la década de 1920, poco después del final de la I Guerra Mundial y el derrumbe del Imperio Austro-Húngaro. El Partido Obrero Socialdemócrata de Austria (SDAPÖ) inició entonces lo que se conoce hoy como la época de la 'Viena Roja'. A causa de las pésimas condiciones de vivienda tras la Gran Guerra, los socialdemócratas de Viena pusieron en marcha un programa de vivienda pública financiadas mediante un impuesto especial. El Ayuntamiento de Viena es propietario, copropietario y gestor de alrededor de 220.000 viviendas, es decir, más de la mitad de todas las residencias de la capital. Además cuenta con más de 200.000 pisos sociales que se construyen con subvenciones del Estado, pero que son propiedad de cooperativas de construcción de viviendas. Por otra parte, todas las viviendas situadas en edificios construidos antes de 1945 están sujetas a una regulación que limita el precio del alquiler, en muchos casos de forma indefinida. En 2025, la ciudad invirtió en torno a mil millones de euros en las viviendas públicas, tanto en la construcción de unas 5.500 nuevas unidades como en el mantenimiento de las ya existentes. El modelo de la vivienda en Viena se ha convertido en todo un referente para ciudades europeas que buscan alternativas al actual modelo de mercado, especialmente en un contexto de crisis de acceso a la vivienda.
Viena, un modelo a seguir: seis de cada diez habitantes viven en viviendas sociales
Vienna, Austria's capital, showcases a successful model for tackling the housing crisis. Over 60% of the city's population lives in public and subsidized housing. This system, originating in the 1920s, is built on long-term public investment, rent regulation, and community participation, making it a benchmark for other European cities.